¿Cómo os sentiríais si ya no pudieseis disfrutar ni un día mas del mar?
La OMS hace una reflexión que me parece muy interesante: “La mayor parte de la superficie de la tierra está cubierta de agua y la mayor parte del cuerpo humano está compuesto de agua – estos dos hechos ilustran los vínculos que hay entre el agua, la salud y los ecosistemas”.
Como nos recuerda esta declaración, los entornos acuáticos son esenciales para promover la salud. Sin embargo, la evidencia global es que la presión humana y la desconexión que tiene las sociedades hacia el entorno natural hacen que los ecosistemas del mundo se vean cada vez más y más amenazados por la presión humana, siendo los ecosistemas marinos y costeros los más afectados. Los científicos han encontrado cerca de ochenta mil toneladas de basura plástica en una «isla de basura» que se encuentra en el Pacífico. Se ha comprobado que la “isla de plástico” se expande a lo largo de un millón y medio de kilómetros cuadrados y miles de especies se ven afectadas.
La relación entre la salud del océano y la salud humana puede llegar a ser muy compleja. No solo tenemos que tener en cuenta cómo afectamos nosotros a la salud del océano (algo que tenemos claro, de mayor o menor manera, con las temáticas relacionadas con contaminación y plásticos…), sino que es momento de ir más allá y analizar cómo la salud de los océanos afecta directamente nuestra salud. Para empezar, y al contrario de lo que mucha gente cree, entre un 50 y un 70% del oxígeno que respiramos no es producido por las plantas terrestres, sino por la fotosíntesis del fitoplancton del océano. Por ende, podríamos afirmar que el océano sostiene la vida en la tierra.
La problemática va más allá de los plásticos, un grupo de investigadores ha descubierto que los peces están acumulando ciertos compuestos químicos que provienen de antidepresivos y antibióticos que producen efectos nocivos en su metabolismo y salud. Ciertas especies estudiadas son especies comerciales que forman parte de nuestra dieta. En el mar no hay solo un contaminante, la fauna y la flora están en contante exposición a residuos de origen antropogénico.
“Cuando comes pescado estas tomando antidepresivos, antibióticos y crema solar”, La Vanguardia, 25/04/2019
Por otro lado, se ha demostrado que la salud mental, especialmente el bienestar psicosocial, puede mejorarse con las actividades acuáticas relacionadas con el mar. Varios estudios científicos pretenden demostrar que pasar tiempo junto al mar nos hace sentir física y mentalmente bien y que las actividades cerca o en el medio marino se utilizan para tratar enfermedades cómo el autismo, la ansiedad y la depresión entre otros. Investigaciones de proyectos como SOPHIE (Seas, Oceans and Public Health in Europe) se enfocan en entender mejor los mecanismos a través de los cuales la salud del océano puede mejorar la salud pública.
Todo esto nos hace reflexionar cómo, de manera directa o indirecta, la salud del océano nos afecta nuestra salud y, por lo tanto, deberíamos pararnos a pensar sobre nuestros hábitos y analizar cómo tener un menor impacto en los ecosistemas marinos.
Debo agradecer de manera especial y sincera a mi hermana por su ayuda la hora de recoger información para la redacción de este artículo.


